Una historia de casa, en viñetas
La historia
de Spinosa.
O baja despacio

Otoño. Con el primer frío, ella sale al campo con su cesta.
Sabe adónde va. Lo ha hecho toda la vida.

El endrino crece donde nadie lo siembra. Sus frutos se esconden entre espinas.

Las espinas no la detienen. Nunca lo han hecho.
Prunus spinosa: el endrino. De ahí viene nuestro nombre.

En casa, las endrinas van al frasco. Anís y paciencia.

Y luego, lo más difícil: esperar.
Pasan las semanas. Nadie lo toca. El color va saliendo solo.

Ella sabe esperar. Siempre ha sabido.

Lo bueno lleva
su tiempo.

Y entonces llega la sobremesa.
La última partida. La conversación que no quieres terminar.

Una receta de toda la vida.

Ahora tiene nombre.

spınosa
Pacharán con esencia de casa. Para las sobremesas que se alargan.
