spınosa

Una historia de casa, en viñetas

La historia
de Spinosa.

O baja despacio

Una anciana con toquilla y cesta camina por un sendero entre muros de piedra al amanecer

Otoño. Con el primer frío, ella sale al campo con su cesta.

Sabe adónde va. Lo ha hecho toda la vida.

Un endrino de ramas negras con espinas y endrinas, y una mano que se acerca

El endrino crece donde nadie lo siembra. Sus frutos se esconden entre espinas.

Unas manos ancianas cogen endrinas entre espinas sobre una cesta

Las espinas no la detienen. Nunca lo han hecho.

Prunus spinosa: el endrino. De ahí viene nuestro nombre.

En la cocina, la anciana echa las endrinas en un frasco con anís

En casa, las endrinas van al frasco. Anís y paciencia.

El frasco a oscuras en la despensa mientras nieva; el líquido ya es rojo

Y luego, lo más difícil: esperar.

Pasan las semanas. Nadie lo toca. El color va saliendo solo.

Primer plano de los ojos de la anciana sobre fondo rojo

Ella sabe esperar. Siempre ha sabido.

Primer plano del frasco: líquido rojo intenso con las endrinas dentro

Lo bueno lleva
su tiempo.

Sobremesa familiar sobre fondo rojo: cartas, café y la anciana llega con la botella

Y entonces llega la sobremesa.

La última partida. La conversación que no quieres terminar.

La anciana de pie junto a una mesita con la botella de pacharán

Una receta de toda la vida.

Una mano anciana sirve el pacharán en un vaso tallado con hielo

Ahora tiene nombre.

Botella de Spinosa, pacharán, 70 cl

spınosa

Pacharán con esencia de casa. Para las sobremesas que se alargan.